domingo , 20 septiembre 2020

Sin Europa no hay solución 

Mientras escribo este artículo se cumplen, nada más y nada menos, que 75 años de la capitulación de Alemania que puso fin a la Segunda Guerra Mundial.

Tal día como este finalizó (en parte, como es sabido, porque la guerra continuó  en el Pacífico) la mayor barbarie de la historia de la humanidad, que se llevó por delante los sueños y las vidas de decenas de millones de personas en todo el mundo, y que se inició por la locura de un exaltado que quiso subyugar al mundo entero a sus pies bajo unas ideas opresoras, racistas y xenófobas.

Hace 75 años amanecía una Europa destruida, plena de sangre, sudor y lágrimas, como dijo Churchill; arrasada por las bombas y por la artillería. Una Europa, la vieja Europa, que sangraba por los cuatro costados y que se arrastraba por un suelo pleno de cadáveres y de piedras derruidas de su vieja y gran historia.

A pesar de todo, algo aprendimos de aquel desastre. Hoy celebramos el Día de Europa. Un 9 de mayo. La fecha es el aniversario de la histórica Declaración de  Schuman,  ministro francés de Asuntos Exteriores que, en un discurso pronunciado en París en 1950, expuso su idea de un proyecto de colaboración política que evitara más guerras entre las naciones europeas, y fue el germen de lo que hoy conocemos como Unión Europea.

Un año después, en 1951, se firmó el tratado que constituía la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA), rubricado en París por Francia, Alemania, Italia y los países del Benelux.

Sin embargo, en España, hasta que el dictador murió, Europa comenzaba en los Pirineos. Fue un 12 de Junio de 1985, de la mano del primer Gobierno de Felipe González y con Fernando Morán como ministro de Asuntos Exteriores, cuando se firmó el Tratado de Adhesión a la Unión Europea. Teniendo un papel relevante Manuel Marín, en aquel momento Secretario de Estado de Relaciones con las Comunidades Europeas.

Y de esta forma nuestro país, 35 años después de la creación de aquella CECA, entró a formar parte de pleno derecho de la entonces Comunidad Económica Europea (CEE). Fue algo muy importante para nosotros. Supuso la llegada de fondos para modernizar el país; un país que por aquel entonces necesitaba de todo porque de todo carecía. Recuerdo aquellos famosos fondos de cohesión que pretendían, nada más y nada menos, equiparar las rentas de los países pobres con las de los países ricos mediante inversiones en infraestructuras, proyectos de educación, salud o medio ambiente.

Y la PAC. Llegó la PAC. Y hemos sido testigos en estos 35 años de la modernización de nuestro sector agrario, algo tan importante en la provincia de Albacete y en toda Castilla La Mancha. Explotaciones agrarias modernas y competitivas, una industria agroalimentaria a la última, un importante sector ecológico y una apuesta por la incorporación de jóvenes agricultores y agricultoras. Mujeres que empiezan a tener visibilidad en un sector donde hasta ahora no la tenían y por lo que está trabajando mucho el Gobierno regional.

En definitiva, la entrada de España en la Unión Europea, junto a la creación del Estado de las Autonomías, han sido los aceleradores históricos para que este país avanzara en muy pocos años lo que no avanzó en los casi 40 años de dictadura y ese progreso siempre ha llevado el sello del PSOE.

Hoy Europa y el Mundo están atravesando la mayor crisis desde la guerra a la que hacía referencia. Una pandemia que se ha llevado por delante decenas de miles de personas y que, por si fuera poco, para evitar la propagación del virus nos ha confinado en nuestras casas, con el consiguiente parón de la economía.

Parafraseando a Patxi López, recién nombrado presidente de la Comisión no Permanente para la Reconstrucción Social y Económica en el Congreso, “sin Europa no hay solución”. En el viejo continente este partido lo debemos ganar todos juntos y la Unión Europea tiene que demostrar que es realmente un proyecto de colaboración política para no dejar a nadie atrás en estos graves momentos que estamos atravesando.

Pero no solo eso, Europa, la Unión Europea, debe liderar el cambio económico y social mundial. El camino que marcan otras potencias, como EEUU o China, es un camino abocado al fracaso total y absoluto, más aún, a la hecatombe. Debe ser la vieja Europa, el continente más antiguo del mundo y a la vez el más moderno, el que marque el nuevo tiempo de esa nueva economía sostenible, respetuosa con el medio ambiente; esa economía solidaria que piense en todos y en todas y que no se deje a nadie atrás. Porque, no olvidemos, como alguien dijo,  que si seguimos haciendo las cosas igual, obtendremos los mismos resultados.

 

Manuel Miranda

Senador del PSOE por Albacete

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